Desde el 2 de agosto, cualquier entidad que tenga un chat automatizado en su web o publique contenido generado con inteligencia artificial tiene una obligación nueva: decirlo. El reglamento europeo conocido como Digital Omnibus aplaza a 2027-2028 los requisitos más exigentes de la ley europea de IA, pero mantiene en vigor las obligaciones de transparencia: avisar cuando alguien interactúa con una IA en lugar de con una persona, marcar el contenido generado o manipulado y etiquetar los deepfakes.

Cumplir con esa transparencia es relativamente fácil, y ahora vamos a ello. Lo difícil, y lo importante, son las preguntas que el calendario de Bruselas no responde, se aplace o no se aplace.

Si usáis IA para redactar informes que hablan de personas en situación de vulnerabilidad, ¿qué datos están saliendo de la organización y adónde van?

Si una herramienta redacta en minutos lo que antes llevaba días, ¿qué pasa con el trabajo y con el aprendizaje de quien hacía esa tarea, que era también su manera de formarse?

¿Cuánta agua y cuánta energía consume esa consulta que sale gratis?

¿Qué sesgos trae un modelo entrenado con textos de otros contextos cuando escribe sobre las personas con las que trabajáis?

¿Y qué pasará el día que esa herramienta gratuita cambie de precio o de condiciones, si toda vuestra operativa depende de ella?

Trabajar colectivamente en responder a estas cuestiones es lo que propone Simbiótica con su nuevo programa de formación y consultoría sobre uso responsable de la IA, con tarifa social para entidades de economía social y solidaria de menos de 50 trabajadoras.

Septiembre trae dos citas:

Taller «IA para redactar subvenciones»

3 horas online. 2 de septiembre.  90 € tarifa social

Curso intensivo de uso responsable de IA

3 sesiones online del 7 al 9 de septiembre. 170 € tarifa social

Descuento adicional por inscripción anticipada. Precios sin impuestos. Tarifa social para entidades de ESS con menos de 50 trabajadoras.

Y para quien necesite ir más allá de la formación, Simbiótica ofrece un diagnóstico exprés y acompañamiento para elaborar una política de IA propia: es decir, las respuestas de vuestra entidad a las preguntas de arriba, por escrito y compartidas por el equipo.

Usar la IA con criterio es decidir, como red, qué tecnología nos sirve y bajo qué condiciones, con la misma lógica con la que elegimos energía cooperativa o banca ética. La economía solidaria lleva décadas demostrando que hay otra manera de producir; ahora toca demostrar que también hay otra manera de automatizar.

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